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César Girón: cincuenta años de la muerte del más famoso torero de Venezuela

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«César Girón falleció anoche en un accidente de automóvil. El espada se dirigía a Caracas y fue recogido con vida, pero cuando ingresó en el hospital central de Maracay era ya cadáver. La muerte de César Girón, creador de una dinastía de matadores y el más famoso de los toreros nacidos en Venezuela, ha causado hondo impacto en toda la nación».

Este escueto teletipo de la agencia Efe abría las dos páginas de información que el 21 de octubre de 1971 dedicó ABC a la muerte del más grande diestro venezolano. A las nueve de la noche (hora local, tres de la madrugada en España) del día 19, Girón se dirigía de Valencia a Caracas, y en el término de Maracay, ciudad donde tenía su residencia, el Volkswagen rojo recién estrenado que conducía se estrelló contra un camión de gran tonelaje aparcado en el arcén de la autopista.

La noticia corrió como la pólvora y movilizó a sus paisanos, tanto que en el hospital de Maracay hubo de reforzarse la seguridad. «Durante toda la noche ha sido constante el afluir de centenares de personas. La policía tuvo que desalojar a muchas de ellas de los pasillos y dependencias del hospital ya que la masiva presencia entorpecía el buen funcionamiento del centro». Tal conmoción produjo la muerte del torero que los policías tuvieron que intervenir con energía para imponer el orden, ya que fueron muchas las personas que «pretendieron entrar a viva fuerza en el depósito judicial en que se encuentran los restos mortales de César Girón».

Valores patrios
Venezuela despertó el 20 de octubre de ahora hace medio siglo conmocionada por el trágico fallecimiento de su ídolo y los homenajes no tardaron en llegar. Cuenta la crónica abecedaria que el presidente de la República, Rafael Caldera, le concedió la condecoración de la Orden del Libertador, y el cuerpo del torero se veló en el palacio del Gobierno del Estado de Aragua, en Maracay. «En capilla ardiente y recibiendo el homenaje póstumo del pueblo venezolano, yace el féretro del más glorioso torero que ha nacido en Venezuela, quien supo en vida enaltecer los valores patrios en todas las plazas de toros del mundo». Fueron miles de personas las que secundaron el traslado al cementerio del Coro, que tuvo una parada muy especial y llena de emoción al recorrer el ruedo de la Maestranza de Aragua. Nadie quiso dejar sola a la familia Girón en una de las manifestaciones de duelo más grandes que se recuerdan en el país hispanoamericano.

César Girón había nacido en Caracas hacia 38 años en una familia humilde con doce hermanos. Buscó la salida a las penurias económicas en el toreo y enseguida destacó en novilladas que le abrieron las puertas de las plazas españolas. El 23 de septiembre de 1952 tomó la alternativa en Barcelona de manos del mexicano Carlos Arruza, quien desgraciadamente encontró también la muerte en un accidente de carretera, y a partir de ese momento se colocó entre los diestros más destacados y esperados por los públicos. Su toreo fácil y variado caló fuerte, lo que le llevó a liderar el escalafón de matadores las temporadas de 1954 y 1956. Triunfó en todas las plazas de España, Francia y América hispana, alcanzando su cenit en las cinco veces que abrió la Puerta Grande de la plaza madrileña de Las Ventas y las cuatro orejas y dos rabos que cortó en Sevilla en dos días consecutivos en la feria de 1954.

Su estela fue seguida por cuatro de sus hermanos, Curro, Rafael, Efraín y Fredy, que tomaron la alternativa y torearon muchas tardes con él. Contrajo matrimonio con la francesa Daniele Ricard, heredera de la empresa Pernod Ricard.

La muerte de César Girón desató una ola de reacciones en España y toda América. «Sé de su honorabilidad, entrega y sacrificio por llegar», declaraba Marcial Lalanda, mientras que
Curro Romero

, que acababa de aterrizar procedente de Caracas, no daba crédito: «Estos días he estado con él, estaba ilusionadísimo para la feria de Valencia, montada por él». «Era un torero con un gran sentido de la responsabilidad, entregado siempre a la profesión y que supo conquistar a la España taurina», manifestó Jose Fuentes.

Han pasado cincuenta años de su desaparición y todavía es recordado como uno de los diestros más importantes de la segunda mitad del siglo XX.