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Los novilleros no pudieron revalidar su triunfo

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En la novillada que abre la segunda semana de la Feria, actúan los considerados por la empresa triunfadores de la temporada, en esta plaza. El muy deslucido juego de las reses de Rocío de la Cámara impide que esta tarde revaliden sus éxitos. Calerito roza el trofeo, luce su oficio y entrega; Diosleguarde, su fácil manejo de los trastos; Jorge Martínez, su valor. En el último novillo, es herido el banderillero Juan Rojas: pasa a la enfermería, donde es atendido de una contusión en el muslo derecho y un varetazo en el izquierdo. También sufre un varetazo Jorge Martínez.

Abre cartel Juan Pedro García ‘Calerito’: no tiene nada que ver con el valiente matador cordobés de los años cincuenta, que eligió ese apodo por su apellido (Calero). Este Calerito es de Aznalcóllar, fue niño prodigio en la Escuela de Espartinas, pasó luego a la de Sevilla. En la anterior Feria de San Miguel, hace dos años, sufrió una cornada en la axila. En el primero, un bonito sardo (de tres colores: blanco, negro y colorado), que embiste rebrincado, a media altura, resuelve la papeleta con firmeza y oficio pero sin brillo; mata a la segunda. Acude a portagayola en el tercero, calienta al público enlazando valientes verónicas y chicuelinas. Después de ser arrollado, al comienzo de la faena, Calerito logra por primera vez que suene la música, con templadas series de mano baja, que acepta el novillo, distraído. Remata con ayudados y mata atravesado, perdiendo el posible trofeo: petición y vuelta.

Manuel Diosleguarde toma su nombre torero de su pueblo salmantino, con poco más de cien habitantes. (Según la leyenda, eso se le deseaba a los que se aventuraban en un bosque con muchos lobos, antes de que este gobierno los considerara especie protegida). Lo he visto bien en Salamanca y en Gijón. Acaba de cortar un trofeo en Madrid. El segundo no humilla y arrolla dos veces en el quite a Jorge Martínez, por anticipar el lance. Diosleguarde traza templados muletazos, llevándolo hasta detrás de la cadera, cuando el novillo obedece, que no es siempre. Logra una gran estocada a la segunda. Con buenas maneras, intenta el toreo clásico en el quinto, flojo, soso y parado, que no aporta nada al lucimiento. De nuevo logra la buena estocada después de un pinchazo.

Jorge Martínez, de Totana, formado en Almería, ha triunfado en el Certamen Andaluz de novilladas. El tercero sale feamente del caballo, se desentiende de la muleta, acaba rajado en tablas. Jorge, muy firme, aguanta coladas, sufre otra voltereta. No cabe pedirle más, salvo con los aceros. El último se llama ‘Moranco’ pero no se ofenderán los excelentes humoristas Jorge y César Cadaval (éste, gran aficionado, padre de torero). Nada tienen que ver con cierta alcaldesa. Más que gracia, este novillo tiene guasa, embiste a oleadas: hiere en banderillas a Juan Rojas. Es la nota negra que faltaba en la tarde. Brinda Jorge al periodista Emilio Trigo, pasa momentos de mucho apuro, lo único bueno es que se libra del percance. Mata caído. Dentro de la mala novillada, ha tenido el peor lote.

El 28 de septiembre de 1921, hace exactamente cien años, tomó la alternativa en esta plaza de los toros sevillana, de manos de Juan Belmonte, el maestro Marcial Lalanda: ‘el más grande’, según el pasodoble. Insistía en que los novilleros deben formarse poco a poco: ahora, no es fácil. Me resumió su visión en una frase: «Con un toro auténtico y un torero clásico, nuestra Fiesta no tiene comparación con ninguna de las que existen en el mundo». Como siempre, Marcial tenía toda la razón

Posdata.
En el reciente libro ‘Sevilla sin mapa’, de Fernando Iwasaki, leo que a Thomas Mann le fascinaron, en esta plaza, el dorado albero y el vuelo oportuno de un capote, en el quite. Hasta un alemán tan intelectual tuvo la sensibilidad estética que le falta, por ejemplo, a la alcaldesa socialista de Gijón.

Juan Rojas, en el momento del percance – Pagés
FERIA DE SAN MIGUEL

REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. Martes, 28 de septiembre. Novena de feria. Novillos de Rocío de la Cámara y Cortijo de la Sierra, de juego muy deslucido, salvo el 4º.

CALERITO, de berenjena y oro. Pinchazo, estocada y descabello (saludos). En el cuarto, estocada y descabello. Aviso (petición y vuelta).

MANUEL DIOSLEGUARDE, de verde hoja y oro. Pinchazo y buena esto-cada (saludos). En el quinto, pinchazo y buena estocada (saludos).

JORGE MARTÍNEZ, de azul marino y oro. Dos pinchazos y tres descabe- llos (saludos). En el sexto, estocada desprendida y descabello (saludos).