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Bildu intenta dejar atrás su pasado y posicionarse como partido útil también en el País Vasco

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Después de semanas deshojando la margarita, EH Bildu anunciaba el pasado viernes, in extremis, su intención de no presentar una enmienda a la totalidad de las cuentas vascas. «No son nuestros presupuestos, pero estamos trabajando para mejorarlos», aseguraba Maddalen Iriarte, portavoz de Bildu, en el último pleno de control del Parlamento vasco.

El propio lehendakari, Iñigo Urkullu, que lleva varias legislaturas presentando a la coalición abertzale como un socio «poco fiable», cambiaba también el tono para agradecer públicamente «la disposición al diálogo». Un diálogo que, según confirman desde la consejería de Economía y Hacienda, continuará en los próximos días y podría dar sus frutos en forma de enmiendas parciales.

Fuentes cercanas a la vertiente socialista del Gobierno vasco hablan ya de un cambio de actitud de la izquierda abertzale que habría que entender como la puesta en marcha de una nueva hoja de ruta de Bildu con la que pretende presentarse como partido útil en las instituciones en las que tiene presencia. «Antes ni se sentaban a negociar», recuerdan estas mismas fuentes, que creen que todo gesto debería ser bienvenido.

«Aunque contamos con mayoría absoluta, nuestra intención siempre ha sido conseguir el mayor consenso posible», añaden. Por eso, a pesar de no necesitar más apoyos, el consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, ha mantenido una ronda de negociación con el resto de grupos parlamentarios. EH Bildu ha sido el único que no ha rechazado de plano los presupuestos vascos.

El cambio de actitud sorprende en un ambiente político acostumbrado a lidiar con la oposición sistemática de los abertzales a todas las iniciativas del gabinete Urkullu, ya fuera en la lucha contra la pandemia o en la gestión del derrumbe de Zaldívar. Además, está provocando un vacío en el liderazgo en una oposición que por momentos parece relegada a los doce parlamentarios que suman Podemos y la coalición PP-Ciudadanos.

De confirmarse el acuerdo, sería la tercera vez en poco tiempo que Bildu se erige en pilar para la estabilidad presupuestaria. La primera, llegó a primeros de noviembre cuando el sí abertzale a los presupuestos navarros garantizó la continuidad del gobierno de María Chivite; la segunda, hace una semana cuando Arnaldo Otegi anunciaba el primer apoyo confirmado a las cuentas de Pedro Sánchez. A la vista de los acontecimientos, no es por tanto descabellado pensar que, antes de Navidad llegue un nuevo acuerdo en el que Iñigo Urkullu, Idoia Mendia y Maddalen Iriarte posen juntos para la foto.