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La resistencia de una línea dibujada con conos naranjas

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El barrio de La Laguna y sus más de 1.600 habitantes han quedado suspendidos en el tiempo. Tras la llegada de la lava, a mediados de octubre, el volcán detuvo su avance destructivo en su cara sur, convirtiéndolo en un núcleo urbano fantasma que vive con el aliento contenido. En sus calles, una hilera de conos naranjas marcan el lugar en el que el volcán, caprichoso, paró. Allí están desde entonces, marcando una línea entre lo vivo y lo que ya es pasto de la lava. 46 días. Frente a ellos, muros de lava de seis metros.

Entró en el colegio, comiéndose el edificio y parándose en el patio, devoró el Camino de la Cruz Chica y se detuvo allí donde marca esa hilera de conos, dentro de la calle de la carretera a Puerto Naos, frente a la parada de taxis, a los pies de la Iglesia de San Isidro. Aquel 14 de octubre el barrio sufrió la primera embestida del volcán sin nombre.

Ahora, desde la cercana montaña de La Laguna despegan los drones que son los ojos de los vecinos, que custodian con la mirada fija y vigilante cada uno de esos pequeñas marcas naranjas a los pies de la lava. La tranquilidad de los vecinos dependen de ellos. La hilera duerme bajo la iglesia que construyeron los vecinos, con la aportación económica de sus humildes bolsillos y mano de obra de la zona.

La colada 8 fue la definitiva, la que puso a La Laguna en jaque y le hizo mirarse irremediablemente en sus hermanos del barrio de Todoque, ya bajo la lava. La evacuación se hizo por pulsos de terror, con 800 personas que el día 13 de octubre tuvieron que salir de casa sin saber si volverían a entrar, Algunas viviendas ya cayeron, otras están tras esa línea de conos rezando por su destino. La Laguna está amenazada nuevamente como punto de vaguada en caso de las lluvias que están por venir, y lugar decisivo en la trayectoria de la colada que ha formado el nuevo cono al nordeste, la espada de Damocles pende sobre el barrio. Ya es un símbolo de resistencia ante la fuerza del volcán, de aguante, de coraza, de resistencia día a día.

Colada detenida en La Laguna

Protección Civil Santa Cruz de Tenerife
La Laguna fue denominado hasta 1847 como Tajuya de Abajo, con 390 habitantes, herencia del cantón de Tihuya, según su nombre de antes de la conquista de la isla, hasta que su popularidad y su número de habitantes le dio nombre propio, que recibe de una gran charca que en el siglo XVIII se formaba en su cauce, ya desaparecida. La integran los núcleos urbanos d La Condesa, La Laguna, Las Martelas y El Pedregal. Sus habitantes son agricultores principalmente, que dan vida al manto verde que se extiende en el valle de Aridane y que concluye en la misma costa de Tazacorte.

Colada se adentra en La Laguna

Reuters/Borja Suárez